domingo, 22 de diciembre de 2013

Tras los pasos de Alejandro Magno

(Ensayo sobre el ensayo)
                                               Por Marcela Arach
LOS CABOS DE UNA SOGA
Ruiz, Cernuda, Bordieu, Alfonso, Naupert, Monsivais, Belmonte Serrano, Lopez Valero, Monroy Calvo, Muñiz Ruiz, Álvarez, Alonso, Nivelle, Larrosa y siguen las firmas. La naturaleza de la reflexión humana tiende a la constante búsqueda de conceptos que encierren en sí mismos una multiplicidad de sentidos en muchos casos forzada. Así si uno tuviese que atenerse a la definición parca y escueta de la palabra “ensayo” como género literario, se encontraría con una maraña de producciones que podrían entrar allí.  Entonces:
“Ensayo: (Del lat. exagĭum, peso)
1. m. Acción y efecto de ensayar/2. m. Escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito/3. m. Género literario al que pertenece este tipo de escrito/4. m. Operación por la cual se averigua el metal o metales que contiene la mena, y la proporción en que cada uno está con el peso de ella/5. m. Análisis de la moneda para descubrir su ley.”1
Es insuficiente para definir límites del mismo. Sitúese el lector en el lugar de cualquier alumno. Va usted a una clase y una figura jerárquica, que mucho más tiene que ver con el espíritu ungido de nobleza simbólica2 que con un obrero de la enseñanza, se planta delante suyo y departe, esparciendo sabiduría al modo socrático, es decir, con un Glaucón de turno rotativo que se limite a darle la razón3. La confusión aumenta cuando le encarga a usted algo que encastre en la lógica de expresión que implica el ensayo. Cuando avanza en las lecturas que esta misma posición de poder le encargó como reglas para medir su conocimiento, va descubriendo que todas ellas son distintas entre sí.
Digamos que ya es el día en que el bosquejo comienza a materializarse. Allí,  usted empieza a ver como un montón de lecturas empiezan a erigir una torre maravillosa que le ha tomado tiempo construir. Las vueltas de la vida, dirá algún sabio popular, hacen que usted, que tanto esmero se ha tomado en enseñar a otros, se encuentra en la situación inversa. La redacción, como una máquina de vapor, como el fluir de la misma conciencia, empieza a conectar todas esas ideas que le han dejado flotando en la mente los integrantes de la lista de “ensayos” que le ha recetado la academia para su dolor de saber. El momento es maravilloso: el prodigio de la prosa va poseyendo a pasos agigantados a esa idea central que echa a andar su maquinaria. Además, como la academia  seguramente apreciará su arrojo y valentía, se atreve a utilizar un formato que no es el mismo que leyó, que no es el mismo de ninguno de los de la lista superior.
Usted ya  no está midiendo los libros que leyó, está creándose un mundo a partir de ellos. En el proceso educativo, estamos llegando al cenit de la misma esencia de la educación no canónica4. Llega el día. Se presenta usted en la casa de altos estudios con alegría.
..."En el tiempo real, en la historia, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas opta por una y pierde las otras; no así en el ambiguo tiempo del arte, que se parece al de la esperanza y al del olvido"... Jorge Luis Borges

Ese mismo día, usted, que además de alumno es docente, ha tenido una larga discusión con otros colegas. Resulta que ha descubierto que sus alumnos se encuentran interesados en recibir lecturas que se asocien con otros tópicos tocados en otras materias, usted propone entonces generar esta línea de trabajo sobre ejes comunes con varias materias. El abucheo es generalizado y desganado, los alumnos, argumentan los docentes indignados, están condenados a no aprender, son víctimas del sistema, que va´a´cer´. No le sorprende, el escepticismo de algunos de sus compañeros de trabajo ya se había resistido a entender cómo el trabajo de describir un juguete de su infancia, podría generar semejante entusiasmo en los párvulos5.
En la mismísima clase, entrega ese escrito a la sacra carpeta de la noble figura de autoridad. Los comentarios son auspiciosos, como el formato es libre y la articulación entre ideas es firme, está confiado de sus posibilidades de sortear el académico obstáculo de aprobar.
Sus alumnos están deslumbrados. La suerte les ha sonreído sin previo aviso. Por primera vez en su vida escolar han descubierto la poesía. Ellos descubren que su luna es la luna que vio García Lorca, que leer es algo más que recordar antes de diciembre que Cruz salvó a Fierro6 y alguna mecánica repetición de rima. Y que, antes de Iorio, Almafuerte les está gritando fuerte que no se dejen vencer por el aparato de dominio de los poderosos.
Hasta aquí, usted está en las mejores relaciones con la academia. Ha disfrutado el minucioso seguimiento de las palabras de otro para hacer de ellas una madeja propia y ha transmitido esta capacidad de disfrute a sus educandos. Como en la trama más sonsa, el protagonista se está por encontrar con una dificultad adicional a la falta de entusiasmo de sus colegas.
EL NUDO GORDIANO
Su trabajo, le dice una fría misiva desde las altas esferas de la casa de altos estudios coronados por el altísimo Dios de la luz de la razón, está bien. Nada más que eso, está bien. Pero…(porque en cada giro de la trama hay un “pero”) está falto de citas. O sea, en esas alturas, encuentran que aquello de Ortega y Gasset de que el ensayo es ciencia sin prueba7, es válido a medias, puesto que debe usted acercar a su composición muchas más de esas voces por más que sean ajenas. La academia tiene sus dioses y profanarlos exige un sacrificio. Usted bien lo sabe y resigna en parte su originalidad para contentar la sed de los mismos.
La profesora X, le dice enojado el alumno Y, dice que leer poesía no puede sernos útil para nuestro futuro. Y también lo dice mi papá, dice la alumna Z. Entonces, usted decide contraatacar a semejante herida al mundo de la literatura. La dictadura, esa de los años de plomo, la que marcó la cultura de los últimos años, explica usted a sus alumnos, entre otras cosas prohibía libros. En muchos casos de poesía ¿cómo puede algo inútil molestar a un gobierno monolítico y con puño de hierro? ¿por qué hacer desaparecer a un tipo que simplemente imita lo real? Entonces, Brecht, y los alumnos descubren que los nazis tuvieron muchos fans en el sur de América. La poesía, responde usted a los agravios, es corrosiva de las posiciones de poder, cualquier educación que no inste a romper esa estructura ideológica de la burguesía8, no sólo es simplemente normalizar a los jóvenes funcionalmente sino que además los aleja de su propia esencia.
¿Cómo no pensar en el uso poético de la palabra como herramienta de argumentación, ya sea para el mero devaneo funcional académico como para cuestionar el “statu quo”? Sus alumnos, sin saberlo, han descubierto un fragmente de Maiakovski: Qué puede importarme Fausto/deslizándose con Mefistófeles por los andamiajes celestes... /Los poetas, los obreros, los estudiantes, las prostitutas/son a los que debemos escuchar y comprender9.
Aún con esta pequeña victoria, usted debe seguir luchando con ese bendito ensayo. Para esto es menester, aún en el tedio de querer inventar un envase para una idea, seguir puliendo la forma y como en un vivero dedicarse al injerto de citas. Usted, deberá censurar, recortar, elegir, una serie de frases que le den la razón. Nada más dictatorial sobre las ideas de otros. Sin embargo, como sus propios alumnos cuando temen que el caluroso diciembre los sorprenda conjugando verbos para aprobar, su miedo hace que prosiga la minuciosa tarea.
Alegremente una mañana hace llegar a la casa de altos estudios su trabajo. Seguramente, aguzadas y ensalzadas mentes al servicio de la legitimación institucional del saber, harán un pormenorizado y sesudo trabajo de lectura y comprensión de su ensayo. Su trabajo entonces, sólo cobrará sentido en relación al criterio que imponga la cátedra. A minutos de esa decisiva entrega, sus alumnos conocen el infinito. Las voluntades unidas de algunos profesores de física y arte hicieron que pudieran ver una película (oh, pecado ¡en clase de literatura!) y tratar entre todos la famosa cinta de Moebius. Dicen voces autorizadas, que por tanto legitiman mi ensayo que es y no es tal: “…El eje central del discurso se sitúa en el necesario eclecticismo disciplinario para lograr que el área tenga una coherencia en cuanto a la planificación y actuación sobre la acción educativa[…]Enseñar lengua y literatura en el siglo XXI tiene que ser algo útil, partir de un enfoque comunicativo funcional para ir desarrollando todas las posibilidades que ese don de la naturaleza llamado lenguaje nos ha proporcionado….”10. Un interés generalizado por el cine nacional reviste de entusiasmo el aula. Cuanto de la propia realidad y los modelos impuestos cambiados por el simple acto de despertar la curiosidad. Tan sencillo, que ninguno de los intrincados laberintos de palabras y libros podía definirlo.
Su ensayo sufre un nuevo rechazo, al parecer, las correcciones anteriores no observaron lo que las actuales correcciones sí. A esta altura, usted empieza a descubrir que la educación sufre de un autismo crónico y que parece incurable. Pero, también, en este punto ya sabe que simplemente con buscar fomentar la creatividad se despejaron los problemas que podía plantear enseñar literatura en la secundaria.
RESOLUCIÓN SIN ESPADA
Más vale despertar la mente del futuro que alimentar una máquina del pasado, se dice y arranca un nuevo ensayo, sólo buscando encajar en lo que demandan las fauces siempre hambrientas de la casa de altos estudios. Sabe que enseñar revolución para el futuro, hará que esa lógica perima y tal vez mañana algún joven de esos pueda atenerse a su propia estructura cuando le pidan uno de esos grupos informes de palabras que suelen ponerse en la categoría “ENSAYO”.
La reflexión final que sucede al recorrido teórico sugiere que los profesores de literatura deben ampliar sus conocimientos basándose en las prácticas cotidianas de enseñanza, evolucionando en permanente desarrollo para elaborar y generar en el alumno una currícula propia que responda a sus intereses. Un buen profesor debe ampliar su interés a las artes, la sociología y la filosofía alejándose de la literatura nuclear hacia un concepto antropológico de la cultura, acercándose a todas manifestaciones posibles11.






Notas y bibliografía consultada

1)     De la página oficial de la Real Academia Española: http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=tcQyyFZ94DXX2eBpkGe4

2)     Bordieu, Pierre (1983)- Campo del poder,campo intelectual- (Ed. Folios-Buenos Aires)

3)     “..Desde que Platón acusara a los poetas de ser personajes moralmente poco fiables, puesto que imitan cosas que ya de por sí son imitaciones de ideas puras, y por lo tanto sólo estas últimas poseen valor real, el vínculo entre la filosofía  (y como parte integrante ésta de la ética) y la literatura se ha venido articulando de una manera un tanto intrincada, cuando no confusa…”- Alfonso, Ricardo Miguel (2004)-Teoría y enseñanza de la literatura (Capítulo 2- Página 73- Editorial Ariel- Barcelona)

4)     “…El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas…”  Freire, Paulo (2004)- La educación como práctica de la libertad (Siglo XXI Editores- Buenos Aires)

5)     El cuento en cuestión es “Conejo”-Castillo Abelardo (Julio2000) Cuentos Completos (Ed.Alfaguara- Buenos Aires)

6)     Hernández, José (1943)- Martín Fierro- (Editorial Losada- 1943)

7)     Ortega y Gasset, José (1990)-Meditaciones del Quijote- (Cátedra-Edición Julián Marías- Madrid)

8)     “…Por lo general, en nuestras sociedades los considerados “diferentes” son el pobre, el indígena, el migrante (interno o externo), “el joven de la esquina”, “los chicos y jóvenes en situación de calle”, los “habitantes de villas de emergencia, cantegriles o favelas”, etc., quienes son percibidos a partir de una serie de estereotipos y prejuicios que legitiman su lugar subordinado en la sociedad…” Vallone, Miguel/Schillagi, Carolina/Maddonni, Patricia (Coordinadores) (2005)- Experiencias pedagógicas: Voces y miradas: Estrategias y materiales pedagógicos para la retención escolar- (Ministerio de Educación, Ciencia y tecnología de la Nación- Buenos Aires)

9)     En Montero, Hugo (Marzo 2004)- “Maiakovski: “la revolución es mía”- Revista Sudestada N°26- Buenos Aires- http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=126(párvulos)

10)  Lopez Valero, Amado-Encabo Fernández, Eduardo (2000)- Didáctica: Lengua y literatura-Universidad de Murcia

11)  Nuñez Ruiz, Gabriel-Notas sobre las relaciones de la teoría literaria con la didáctica de la literatura- Universidad de Almería


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