(Ensayo sobre el ensayo)
Por Marcela Arach
LOS
CABOS DE UNA SOGA
Ruiz,
Cernuda, Bordieu, Alfonso, Naupert, Monsivais, Belmonte Serrano, Lopez Valero,
Monroy Calvo, Muñiz Ruiz, Álvarez, Alonso, Nivelle, Larrosa y siguen las
firmas. La naturaleza de la reflexión humana tiende a la constante búsqueda de
conceptos que encierren en sí mismos una multiplicidad de sentidos en muchos
casos forzada. Así si uno tuviese que atenerse a la definición parca y escueta
de la palabra “ensayo” como género literario, se encontraría con una maraña de
producciones que podrían entrar allí.
Entonces:
“Ensayo: (Del lat. exagĭum, peso)
1. m. Acción y efecto de
ensayar/2. m. Escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de
mostrar el aparato erudito/3. m. Género literario al que pertenece este tipo de
escrito/4. m. Operación por la cual se averigua el metal o metales que contiene
la mena, y la proporción en que cada uno está con el peso de ella/5. m.
Análisis de la moneda para descubrir su ley.”1
Es
insuficiente para definir límites del mismo. Sitúese el lector en el lugar de
cualquier alumno. Va usted a una clase y una figura jerárquica, que mucho más
tiene que ver con el espíritu ungido de nobleza simbólica2 que con
un obrero de la enseñanza, se planta delante suyo y departe, esparciendo sabiduría
al modo socrático, es decir, con un Glaucón de turno rotativo que se limite a
darle la razón3. La confusión aumenta cuando le encarga a usted algo
que encastre en la lógica de expresión que implica el ensayo. Cuando avanza en
las lecturas que esta misma posición de poder le encargó como reglas para medir
su conocimiento, va descubriendo que todas ellas son distintas entre sí.
Digamos
que ya es el día en que el bosquejo comienza a materializarse. Allí, usted empieza a ver como un montón de
lecturas empiezan a erigir una torre maravillosa que le ha tomado tiempo
construir. Las vueltas de la vida, dirá algún sabio popular, hacen que usted,
que tanto esmero se ha tomado en enseñar a otros, se encuentra en la situación
inversa. La redacción, como una máquina de vapor, como el fluir de la misma
conciencia, empieza a conectar todas esas ideas que le han dejado flotando en
la mente los integrantes de la lista de “ensayos” que le ha recetado la
academia para su dolor de saber. El momento es maravilloso: el prodigio de la
prosa va poseyendo a pasos agigantados a esa idea central que echa a andar su
maquinaria. Además, como la academia seguramente apreciará su arrojo y valentía, se
atreve a utilizar un formato que no es el mismo que leyó, que no es el mismo de
ninguno de los de la lista superior.
Usted
ya no está midiendo los libros que leyó,
está creándose un mundo a partir de ellos. En el proceso educativo, estamos
llegando al cenit de la misma esencia de la educación no canónica4.
Llega el día. Se presenta usted en la casa de altos estudios con alegría.
Ese
mismo día, usted, que además de alumno es docente, ha tenido una larga
discusión con otros colegas. Resulta que ha descubierto que sus alumnos se
encuentran interesados en recibir lecturas que se asocien con otros tópicos
tocados en otras materias, usted propone entonces generar esta línea de trabajo
sobre ejes comunes con varias materias. El abucheo es generalizado y desganado,
los alumnos, argumentan los docentes indignados, están condenados a no
aprender, son víctimas del sistema, que va´a´cer´. No le sorprende, el
escepticismo de algunos de sus compañeros de trabajo ya se había resistido a
entender cómo el trabajo de describir un juguete de su infancia, podría generar
semejante entusiasmo en los párvulos5.
En
la mismísima clase, entrega ese escrito a la sacra carpeta de la noble figura
de autoridad. Los comentarios son auspiciosos, como el formato es libre y la
articulación entre ideas es firme, está confiado de sus posibilidades de
sortear el académico obstáculo de aprobar.
Sus
alumnos están deslumbrados. La suerte les ha sonreído sin previo aviso. Por
primera vez en su vida escolar han descubierto la poesía. Ellos descubren que
su luna es la luna que vio García Lorca, que leer es algo más que recordar
antes de diciembre que Cruz salvó a Fierro6 y alguna mecánica
repetición de rima. Y que, antes de Iorio, Almafuerte les está gritando fuerte
que no se dejen vencer por el aparato de dominio de los poderosos.
Hasta
aquí, usted está en las mejores relaciones con la academia. Ha disfrutado el minucioso
seguimiento de las palabras de otro para hacer de ellas una madeja propia y ha
transmitido esta capacidad de disfrute a sus educandos. Como en la trama más
sonsa, el protagonista se está por encontrar con una dificultad adicional a la
falta de entusiasmo de sus colegas.
EL
NUDO GORDIANO
Su
trabajo, le dice una fría misiva desde las altas esferas de la casa de altos
estudios coronados por el altísimo Dios de la luz de la razón, está bien. Nada
más que eso, está bien. Pero…(porque en cada giro de la trama hay un “pero”)
está falto de citas. O sea, en esas alturas, encuentran que aquello de Ortega y
Gasset de que el ensayo es ciencia sin prueba7, es válido a medias,
puesto que debe usted acercar a su composición muchas más de esas voces por más
que sean ajenas. La academia tiene sus dioses y profanarlos exige un
sacrificio. Usted bien lo sabe y resigna en parte su originalidad para
contentar la sed de los mismos.
La
profesora X, le dice enojado el alumno Y, dice que leer poesía no puede sernos
útil para nuestro futuro. Y también lo dice mi papá, dice la alumna Z.
Entonces, usted decide contraatacar a semejante herida al mundo de la
literatura. La dictadura, esa de los años de plomo, la que marcó la cultura de
los últimos años, explica usted a sus alumnos, entre otras cosas prohibía
libros. En muchos casos de poesía ¿cómo puede algo inútil molestar a un
gobierno monolítico y con puño de hierro? ¿por qué hacer desaparecer a un tipo
que simplemente imita lo real? Entonces, Brecht, y los alumnos descubren que
los nazis tuvieron muchos fans en el sur de América. La poesía, responde usted
a los agravios, es corrosiva de las posiciones de poder, cualquier educación
que no inste a romper esa estructura ideológica de la burguesía8, no
sólo es simplemente normalizar a los jóvenes funcionalmente sino que además los
aleja de su propia esencia.
¿Cómo
no pensar en el uso poético de la palabra como herramienta de argumentación, ya
sea para el mero devaneo funcional académico como para cuestionar el “statu
quo”? Sus alumnos, sin saberlo, han descubierto un fragmente de Maiakovski: Qué puede importarme Fausto/deslizándose con
Mefistófeles por los andamiajes celestes... /Los poetas, los obreros, los estudiantes, las prostitutas/son a los que
debemos escuchar y comprender9.
Aún
con esta pequeña victoria, usted debe seguir luchando con ese bendito ensayo.
Para esto es menester, aún en el tedio de querer inventar un envase para una
idea, seguir puliendo la forma y como en un vivero dedicarse al injerto de
citas. Usted, deberá censurar, recortar, elegir, una serie de frases que le den
la razón. Nada más dictatorial sobre las ideas de otros. Sin embargo, como sus
propios alumnos cuando temen que el caluroso diciembre los sorprenda conjugando
verbos para aprobar, su miedo hace que prosiga la minuciosa tarea.
Alegremente
una mañana hace llegar a la casa de altos estudios su trabajo. Seguramente,
aguzadas y ensalzadas mentes al servicio de la legitimación institucional del
saber, harán un pormenorizado y sesudo trabajo de lectura y comprensión de su
ensayo. Su trabajo entonces, sólo cobrará sentido en relación al criterio que
imponga la cátedra. A minutos de esa decisiva entrega, sus alumnos conocen el
infinito. Las voluntades unidas de algunos profesores de física y arte hicieron
que pudieran ver una película (oh, pecado ¡en clase de literatura!) y tratar
entre todos la famosa cinta de Moebius. Dicen voces autorizadas, que por tanto
legitiman mi ensayo que es y no es tal: “…El
eje central del discurso se sitúa en el necesario eclecticismo disciplinario
para lograr que el área tenga una coherencia en cuanto a la planificación y
actuación sobre la acción educativa[…]Enseñar lengua y literatura en el siglo
XXI tiene que ser algo útil, partir de un enfoque comunicativo funcional para
ir desarrollando todas las posibilidades que ese don de la naturaleza llamado
lenguaje nos ha proporcionado….”10. Un interés generalizado por
el cine nacional reviste de entusiasmo el aula. Cuanto de la propia realidad y
los modelos impuestos cambiados por el simple acto de despertar la curiosidad.
Tan sencillo, que ninguno de los intrincados laberintos de palabras y libros
podía definirlo.
Su
ensayo sufre un nuevo rechazo, al parecer, las correcciones anteriores no
observaron lo que las actuales correcciones sí. A esta altura, usted empieza a
descubrir que la educación sufre de un autismo crónico y que parece incurable.
Pero, también, en este punto ya sabe que simplemente con buscar fomentar la
creatividad se despejaron los problemas que podía plantear enseñar literatura
en la secundaria.
RESOLUCIÓN
SIN ESPADA
Más
vale despertar la mente del futuro que alimentar una máquina del pasado, se
dice y arranca un nuevo ensayo, sólo buscando encajar en lo que demandan las
fauces siempre hambrientas de la casa de altos estudios. Sabe que enseñar
revolución para el futuro, hará que esa lógica perima y tal vez mañana algún
joven de esos pueda atenerse a su propia estructura cuando le pidan uno de esos
grupos informes de palabras que suelen ponerse en la categoría “ENSAYO”.
La
reflexión final que sucede al recorrido teórico sugiere que los profesores de
literatura deben ampliar sus conocimientos basándose en las prácticas
cotidianas de enseñanza, evolucionando en permanente desarrollo para elaborar y
generar en el alumno una currícula propia que responda a sus intereses. Un buen
profesor debe ampliar su interés a las artes, la sociología y la filosofía
alejándose de la literatura nuclear hacia un concepto antropológico de la
cultura, acercándose a todas manifestaciones posibles11.
Notas
y bibliografía consultada
1)
De
la página oficial de la Real Academia Española: http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=tcQyyFZ94DXX2eBpkGe4
2)
Bordieu,
Pierre (1983)- Campo del poder,campo
intelectual- (Ed. Folios-Buenos Aires)
3)
“..Desde
que Platón acusara a los poetas de ser personajes moralmente poco fiables,
puesto que imitan cosas que ya de por sí son imitaciones de ideas puras, y por
lo tanto sólo estas últimas poseen valor real, el vínculo entre la filosofía (y como parte integrante ésta de la ética) y
la literatura se ha venido articulando de una manera un tanto intrincada,
cuando no confusa…”- Alfonso, Ricardo Miguel (2004)-Teoría y enseñanza de la literatura (Capítulo 2- Página 73-
Editorial Ariel- Barcelona)
4)
“…El estudio no se mide por el
número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en
un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y
recrearlas…” Freire, Paulo (2004)- La educación como práctica de la libertad (Siglo XXI Editores-
Buenos Aires)
5)
El cuento en cuestión es
“Conejo”-Castillo
Abelardo (Julio2000) Cuentos Completos (Ed.Alfaguara- Buenos Aires)
6)
Hernández,
José (1943)- Martín Fierro- (Editorial Losada- 1943)
7)
Ortega
y Gasset, José (1990)-Meditaciones del
Quijote- (Cátedra-Edición Julián Marías- Madrid)
8)
“…Por lo general, en nuestras
sociedades los considerados “diferentes” son el pobre, el indígena, el migrante
(interno o externo), “el joven de la esquina”, “los chicos y jóvenes en
situación de calle”, los “habitantes de villas de emergencia, cantegriles o
favelas”, etc., quienes son percibidos a partir de una serie de estereotipos y
prejuicios que legitiman su lugar subordinado en la sociedad…” Vallone, Miguel/Schillagi,
Carolina/Maddonni, Patricia (Coordinadores) (2005)- Experiencias pedagógicas: Voces y miradas: Estrategias y materiales
pedagógicos para la retención escolar- (Ministerio de Educación, Ciencia y
tecnología de la Nación- Buenos Aires)
9)
En
Montero, Hugo (Marzo 2004)- “Maiakovski:
“la revolución es mía”- Revista Sudestada N°26- Buenos Aires- http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=126(párvulos)
10)
Lopez
Valero, Amado-Encabo Fernández, Eduardo (2000)- Didáctica: Lengua y literatura-Universidad de Murcia
11)
Nuñez
Ruiz, Gabriel-Notas sobre las relaciones
de la teoría literaria con la didáctica de la literatura- Universidad de
Almería

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